En medio de un colapso prestacional, el organismo es escenario de una reconfiguración total: gerentes sin poder, desembarcos desde Justicia y una conducción cerrada.
Mientras el Gobierno nacional concentra las luces de su atención en la agenda parlamentaria del segundo semestre, un polvorín está a punto de estallar en la oscuridad. Se reavivó ferozmente la interna dentro del PAMI, convirtiendo a la obra social de los jubilados en la próxima gran batalla política que la Casa Rosada deberá resolver de manera urgente. En medio de un colapso prestacional, el organismo es escenario de una reconfiguración total: gerentes vaciados de poder, una ola de desembarcos desde el Ministerio de Justicia y una conducción que se encierra en un puñado de dirigentes con línea directa a la cúpula del poder.
La guerra interna se desarrolla sobre un escenario dramático. Desde abril, el PAMI es blanco de críticas feroces por el deterioro de sus servicios médicos, la falta de medicamentos y demoras insostenibles. Este caos operativo dejó totalmente expuestas a las máximas autoridades formales de la institución: el director ejecutivo, Esteban Leguízamo, y su segundo, Carlos Zamparolo. La situación está “estallada y paralizada”, mientras avanza un plan de retiros voluntarios, recortes de estructura y una digitalización que aísla a los adultos mayores, históricamente dependientes de la presencialidad y la cercanía de las agencias.
La “invasión” de Justicia y la sombra del caso $LIBRA
La balanza de poder interno se quebró definitivamente con el desembarco de la abogada María Florencia Zicavo, designada en abril como síndica general. Zicavo no es una técnica más: es una mujer de extrema confianza del exministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, y se desempeñaba como titular de su Unidad de Gabinete de Asesores.
Pero el currículum de Zicavo esconde un dato de altísimo voltaje político. En 2025, fue la elegida por el Gobierno para encabezar la Unidad de Tareas de Investigación (UTI), el polémico organismo creado por el propio Poder Ejecutivo para “autoinvestigarse” tras las derivaciones del escándalo de la criptomoneda $LIBRA que involucraba al mismísimo presidente Javier Milei. Cumplida su misión —y disuelta la UTI ante las denuncias de la oposición—, Zicavo aterrizó en el PAMI. Hoy, cuatro meses después, excedió por completo su rol de auditora y comparte el manejo operativo diario de la obra social con el coordinador ejecutivo Juan Cruz Montero, otro funcionario importado desde el Ministerio de Justicia.
No será tiempo de responsabilizar, por este abandono encubierto, al directorio del PAMI en la persona del Dr Esteban Leguizamo y Carlos Blas Zamparolo (Director Ejecutivo y Sub Director).? Hasta cuándo van a permanecer en un cargo demostrando ineptitud ante casos como este,en…
— Juan José ® (@Juanjoreyesok) June 17, 2026
La onda expansiva en Salud y los gerentes “fantasma”
El sismo en el PAMI no es un hecho aislado, sino que dialoga con la reorganización de toda el área sanitaria. A principios de julio, la renuncia de Guido Giana, el número 2 del ministro de Salud, Mario Lugones, sacudió el tablero. Aunque se adujo “desgaste”, las versiones oficiales hablan de cortocircuitos por el manejo de la caja. El dato clave: Giana había sido el Gerente Económico Financiero del PAMI durante la gestión de Mauricio Macri.
Mientras tanto, en la obra social rige un extraño mecanismo para los desplazados de la primera línea gerencial. Según denuncian fuentes internas, a los responsables de áreas estratégicas no los despiden: “los corren, pero siguen cobrando lo mismo”. Una maniobra que llama la atención de los empleados de carrera, ya que estos funcionarios abandonan sus tareas pero mantienen intactos sus sueldos.
Karina Milei vs. Santiago Caputo: el botín final
La reestructuración, sin embargo, chocó contra algunos intocables que evidencian el delicado y tenso equilibrio de las tribus oficialistas. Por un lado, sobrevivió la poderosa gerente Técnico Operativa, Carolina Olivera, quien meses atrás estuvo bajo la lupa por obtener un millonario crédito del Banco Nación en condiciones cuestionables. Por otro lado, resiste firme la platense Antonella Racunti, titular del Área de Participación e Inclusión Social y máxima exponente de las tropas que responden al asesor presidencial Santiago Caputo.
Pero el “caputismo” está bajo asedio. El reciente nombramiento de Luciana Campos al frente de Recursos Humanos, sumado a la avanzada de Zicavo, es leído en los pasillos del PAMI como una clara ofensiva del armado político de Karina Milei, operado a través de los primos Menem. “La duda es si viene una línea más cercana a Karina y qué va a pasar con los caputistas”, se preguntan con nerviosismo en la cúpula.
El Gobierno tiene por delante la madre de todas las batallas internas. Con las negociaciones salariales congeladas, un plan de retiros voluntarios que no tracciona como se esperaba y agencias del interior bajo amenaza de cierre, la disputa no es por la eficiencia del servicio. La verdadera pelea es por quién se queda con la llave del PAMI: un monstruo burocrático con un presupuesto monumental y un despliegue territorial inigualable, justo en el momento en que la salud de los jubilados es el frente más sensible y doloroso que tiene la gestión libertaria.



