Pedro Marcelo Contreras atraviesa una durísima situación y reclaman que el Estado provincial lo dejó librado a su suerte tras 30 años de servicio.
Mientras el gobernador Axel Kicillof lleva agua para su molino criticando el brutal ajuste de Javier Milei en las dependencias del Estado nacional, en la Provincia de Buenos Aires la situación no es distinta y el apriete a los trabajadores está a la orden del día.

Recientemente trascendió el caso de Pedro Marcelo Contreras, un empleado que se desempeña como chofer en la Dirección Provincial de Centros Gubernamentales, dependiente de la Subsecretaría de Administración, quien alega que fue suspendido por el Gobierno bonaerense sin razones válidas.

Desde el entorno de Contreras contaron que la situación comenzó de forma repentina, cuando se presentó a trabajar y lo llamaron para firmar un documento en el cual lo notificaban de que no podría presentarse más a trabajar. La versión del damnificado sostiene que no hubo verdaderos motivos para la suspensión, y alegan: “Una persona que es sana de salud, no faltaba, inclusive hasta las vacaciones él ha sabido trabajar, porque tiene dos familias que mantener”.
Al mismo tiempo, sostienen que el origen del conflicto se debe a un problema con una persona de la gestión. La razón oficial por la que le iniciaron un sumario fue por haber comido chocolates y alfajores durante el horario laboral. Al respecto, sostienen que hasta ese momento los análisis de Contreras habían arrojado resultados normales, pero a partir de ese entonces se le diagnosticó diabetes.
Según la versión de Contreras, el empleado continuó trabajando, aun sin goce de sueldo y llegando incluso a estar internado. La situación se agravó, y Contreras comenzó a acumular faltas en el trabajo.
El empleado se ha visto sumamente afectado por la situación, llegando a sufrir de depresión. Al problema en el trabajo se le sumó el fallecimiento de su madre, y a continuación el de su hermano. Pese a todo, cuentan sus allegados que Contreras continuaba yendo a trabajar hasta el momento de la suspensión definitiva.
Las fuentes cercanas a Contreras remarcan que se encuentran en una situación de impotencia: “Se basaron realmente a la ley de ellos, de gobierno, que no tiene derecho a cobrar, no tiene derecho a pelear, ni a nada por el estilo. O sea que lo abandonaron prácticamente a su suerte después d 30 años de servicio”.



