Desde 2015, no paran de caer: Macri los venció, Bullrich les ganó en Buenos Aires, y la ola violeta terminó de enterrarlos con un triunfo histórico.
El kirchnerismo murió, pero aún no se enteró. La fuerza que durante dos décadas hizo del Estado su caja, de la mentira su bandera y de la corrupción su sistema, acumula cinco derrotas nacionales en los últimos diez años.
Solo logró una victoria, la de 2019, con Alberto Fernández y Cristina Kirchner, una dupla que hundió al país en inflación, miseria y vergüenza internacional.
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Resultados de las últimas dos Elecciones Legislativas (2017 y 2021) en cada provincia y a nivel nacional pic.twitter.com/yJiN778Lr8
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Desde 2015, el relato se derrumba elección tras elección. Primero cayó ante Mauricio Macri; luego fue humillado en 2017, cuando la mismísima Cristina perdió con Esteban Bullrich en Buenos Aires. En 2021, el Frente de Todos sufrió otro golpe: perdió por primera vez en la historia la mayoría en el Senado.
La “resurrección” de 2019 duró poco: el experimento Fernández–Fernández se volvió una guerra interna de egos, improvisación y papelones. La inflación explotó, la pobreza creció y la corrupción volvió a ocupar los titulares.
Después vino el nocaut final: en 2023, Javier Milei barrió con el kirchnerismo en el balotaje presidencial, enviando al “modelo nacional y popular” al archivo. Y como si eso fuera poco, en 2025 La Libertad Avanza arrasó en las legislativas, sacando más del 40 por ciento de los votos y relegando al peronismo al sótano político, con un mísero 31 por ciento.
El movimiento que se jactaba de representar al pueblo hoy no representa ni a sí mismo. Se quedó sin liderazgo, sin discurso y sin credibilidad. Lo único que mantiene con vida al kirchnerismo son sus causas judiciales y su nostalgia de poder.
El fin de una era llegó. Y lo hicieron solos.



