Le pesaba usar la lapicera, pero le sacaba punta al lápiz. El apodado “pito duro” por Máximo Kirchner fue puesto al desnudo otra vez.
Mercedes Ninci volvió a encender el ventilador frente a la cámara y, esta vez, apuntó directo al corazón del pasado reciente: aseguró que Alberto Fernández llegó a manejar “32 amantes” en los tiempos en que presidía el país.
La periodista, sin titubeos, relató que el exmandatario incluso habría usado actos oficiales para mandarle señales secretas a una de esas mujeres, como si la Casa Rosada fuese más un hotel de mala muerte que un centro de decisiones políticas.
Todo surgió cuando Ninci recordó que conocía a un “pirata” que utilizaba una palabra clave en sus discursos para que sus parejas pensaran en él. Horacio Cabak quiso más detalles y preguntó si se trataba de un político.
Ninci no solo lo confirmó: avanzó con nombre y apellido. “Tenía 32 amantes cuando tenía poder”, disparó, dejando el estudio en un silencio que se rompió recién cuando ella asentó la conjetura del conductor: sí, hablaba de Alberto Fernández. Y, como si faltara combustible, agregó que la mujer protagonista de aquella historia “era amiga” del propio Cabak.
El punto más insólito de la escena relatada por Ninci fue el uso de una palabra en apariencia inocente. Según su testimonio, Fernández había pactado con una de esas mujeres un código: cada vez que dijera “Evita” durante un discurso, le estaba enviando un mensaje personal.
Ninci remarcó que, paradójicamente, “él no la nombraba nunca”, de modo que cada aparición del nombre funcionaba como guiño sentimental.
Todo habría quedado expuesto en un acto en el interior del país, donde el entonces presidente mencionó varias veces a “Evita” y, al terminar, llamó a la mujer para preguntarle: “¿Viste cómo pensé en vos?”.
Cabak se mostró incrédulo al aire y sostuvo que el relato “manchaba el honor de Alberto, lo que queda sin manchar”, lo que arrancó risas en el estudio. Pero Ninci sostuvo cada palabra y reafirmó que el denunciado por violencia de género mantenía una larga lista de relaciones simultáneas, acomodadas entre su rutina de gestión y vida pública, como si la agenda presidencial no fuera ya suficientemente intensa.
La periodista también describió a la mujer del episodio como “muy voluptuosa”, “famosa, pero no tanto”, y señaló que la dinámica entre el entonces presidente y sus parejas era “sucesiva”: una tras otra, en paralelo a sus responsabilidades institucionales.
Otro capítulo más en la interminable seguidilla de polémicas que acompañó a Alberto Fernández durante todo su mandato.



