Segun pública el portal Semanario, que el binomio oscuro de Pablo Petrecca y Eduardo Di marco con un haber en sus lomos salpicados por hechos de corrupción en la ciudad de Junín, que no existía trámite de habilitación para la reapertura del emblemático cine teatro local. Hoy, tras un ciclo de espectáculos multitudinarios, el tema vuelve al primer plano con dos pedidos de informes en el Concejo Deliberante que exigen respuestas técnicas y legales a un municipio que sigue sin aclarar por qué una sala de 1.800 butacas funcionó sin control formal
Amistades peligrosas: ¿Quién habilitó el San Carlos?” fue el título de una publicación de SEMANARIO del 12 de marzo de 2025, brindando los antecedentes más rigurosos y menos atendidos de la escena cultural y política local en años recientes. La nota detallaba —con documentos, fuentes y análisis— que la reapertura del Cine Teatro San Carlos, la mítica sala de espectáculos de Avenida Arias “restaurada” tras 14 años de abandono, no contaba con ningún “papel” formal de habilitación municipal cuando decenas de miles de asistentes ya se preparaban para volver a sus butacas.
Hoy, 365 días después de aquella publicación que fue ignorada por sectores oficialistas y medios vinculados al municipio, la controversia vuelve a emerger con fuerza no porque lo publiquen los mismos protagonistas culturales que beneficiaron la reapertura; sino porque dos pedidos de informes independientes ingresaron al Honorable Concejo Deliberante de Junín. Uno lleva la firma del dirigente Javier Souto, planteado como ciudadano común, y otro proviene de la concejal Belén Veronelli por el bloque de “La Libertad Avanza”, marcando un punto de inflexión en la vida institucional de la ciudad.
La historia del San Carlos es patrimonio de Junín. Inaugurado en 1946, fue en su momento —según registros históricos— la segunda sala de teatro con mayor capacidad del país, apenas detrás del Teatro Gran Rex, y se consolidó como referente de espectáculos, cine y cultura regional. Sin embargo, el cierre del 22 de diciembre de 2010 dejó un vacío que tardó más de una década en revertirse. El 27 de julio de 2024 fue concesionado por diez años a la familia Dimarco, y tras restauraciones complejas reabrió oficialmente sus puertas al público el 15 de marzo de 2025.
Con este panorama parece que hay mucha impunidad para cierta clase de seudos empresarios de la noche, donde corre todo tipo de drogas que se venden como caramelos en los narcokioscos mientras la Justicia Federal del distrito hacen la vista gorda y con un municipio manejado como si fuera una pyme familiar haciendo curros turbios con estos malandras mafiosos de la noche Juninense.








