El funcionario, amigo de Manuel Adorni, suma un crédito millonario, viene de áreas con contratos en dólares y su promoción coincide con un contexto de sospechas en la cúpula.
El nombre de Ian Vignale empieza a quedar bajo la lupa. El actual número dos de Manuel Adorni en la Jefatura de Gabinete figura entre los funcionarios con mayores créditos hipotecarios del sistema: acumula 160 millones según la Central de Deudores del Banco Central.
El dato no es menor en un contexto donde la exposición pública de los funcionarios es cada vez más exigente. Vignale acaba de asumir como titular de la Secretaría Ejecutiva tras la salida de José Rolandi, en un movimiento que consolidó su cercanía con Adorni, quien lo promovió desde la Vocería Presidencial.

Antes de su desembarco en ese lugar, Vignale se desempeñó como director Nacional de Comunicación Directa. Desde ese rol se adjudicó un contrato a la firma ATX S.A. por más de 2,5 millones de dólares destinado al envío masivo de mensajes, correos electrónicos y llamadas automatizadas en todo el país. La magnitud de ese gasto y su ejecución bajo su órbita suman ruido a su perfil.
Su recorrido político también exhibe continuidades difíciles de explicar: inició en el Injuve durante la gestión de Mauricio Macri y logró sostenerse durante los primeros dos años del gobierno de Alberto Fernández, incluso ampliando funciones.
La situación se vuelve más delicada por el contexto en el que se conoce esta información. Adorni enfrenta una causa por presunto enriquecimiento ilícito que incluye un crédito hipotecario de 200.000 dólares, un vuelo privado a Punta del Este, una propiedad en un country y un viaje a Aruba que no figura con claridad en registros migratorios.




