Un informe periodístico expuso que Manuel Adorni tendría cuatro vehículos asignados, incluyendo uno utilizado por su esposa y personal doméstico.
El escándalo por el manejo de los recursos del Estado que rodea a Manuel Adorni suma un nuevo capítulo y deja al descubierto prácticas difíciles de justificar en el ejercicio de la función pública.
Según reveló el periodista Fabián Waldman, el jefe de Gabinete cuenta con cuatro vehículos de la flota oficial asignados a su disposición. Dos de ellos lo esperan cada mañana: uno para su traslado personal y otro que lo escolta. Detrás, un tercer auto completa el esquema, consolidando un despliegue que excede cualquier criterio razonable de uso estatal.
La situación se vuelve aún más grave al observar el destino del cuarto vehículo. De acuerdo con la información difundida, ese automóvil es utilizado por Bettina Angeletti, esposa del funcionario, y también por empleadas domésticas para realizar compras cotidianas.
El cuadro describe un uso privado y discrecional de bienes públicos que contradice principios básicos de transparencia y responsabilidad. No se trata de una excepción menor, sino de un esquema sostenido que naturaliza privilegios financiados por el Estado.
Lejos de ofrecer explicaciones claras, el silencio oficial refuerza la percepción de abuso. La asignación de recursos para fines personales no solo erosiona la credibilidad, sino que expone una lógica de apropiación incompatible con la función pública.



