El director ejecutivo del nosocomio ya venía siendo cuestionado, pero la gota que colmó el vaso fue un hecho que incluyó violencia física contra un colega.
El director ejecutivo del Hospital Zonal Enrique Erill de Escobar, Ariel Folchi, abandonó ese puesto luego de tomarse a golpes de puño con un médico de la planta de neurocirugía del mismo nosocomio.
La noticia fue difundida por la Dirección Provincial de Hospitales, quien comunicó que “frente a los violentos hechos sucedidos en el Hospital Erill de Escobar, que tienen como protagonista a quien hasta hoy fuera su Director Ejecutivo, se informa que en la misma mañana en la que se tomó conocimiento de la situación se le pidió la renuncia de manera inmediata”.

En una serie de post publicados en X (exTwitter), desde la dependencia provincial indicaron que “ante la gravedad de la situación se solicitó el apartamiento inmediato de su función jerárquica y las medidas investigativas pertinentes para el deslinde de responsabilidades”.

Asimismo, reafirmaron el compromiso de la cartera sanitaria bonaerense con “el cuidado a sus trabajadores y trabajadoras, y la erradicación de las violencias.
“No obstante esto, continuaremos trabajando en pos de fortalecer las estrategias de abordaje de las conflictividades, de cara a continuar robustecer las políticas de cuidado para la transformación del sistema de atención”, concluyó el comunicado.
Quien también repudió el accionar del ahora exdirector ejecutivo del hospital, fue el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, que manifestó que “ese tipo de conductas no van a ser permitidas en ninguno de los centros de salud de nuestro partido, sea municipal o, como en este caso, de la provincia”.
Finalmente, médicos del Hospital Erill indicaron que las prácticas de Folchi datan desde hace algún tiempo, al punto que semanas atrás, se hizo presente una comitiva integrada por representantes de los trabajadores sanitarios debido a sus maltratos, en donde la Asociación de Profesionales del nosocomio emitieron un comunicado denunciando hostigamiento, violencia y comportamientos “dignos de un emperador” por parte del renunciado funcionario.




