En 2013 entró por primera vez a la Legislatura porteña como referente de la Coalición Cívica y actualmente cumple un mandato hasta 2027. Fue durante seis años auditor general de la Ciudad de Buenos Aires aunque, al mismo tiempo, se desempeñaba como director de una empresa constructora familiar. El diputado porteño es quien apañaría las falsas denuncias y extorsiones por las que está investigado Yofe.
Matías Yofe no se mueve sin la compañía de uno o varios de sus seis custodios personales. Algunos tuvieron que declarar en la causa judicial por extorsión que se le sigue al delfín de Elisa Carrió y contaron que, lejos de abocarse a la tarea del cuidado de su integridad física, también debían fungir de niñeros de sus hijos, o de acompañantes de compras en paseos comerciales, o incluso llevarlo hasta Mar del Plata, como sucedió cuando en pleno allanamiento de su casa familiar se supo que Yofe estaba frente al mar en compañía del personal policial.
En el expediente figura la declaración de uno de los hombres de la fuerza, que dijo entre otras cosas:
“Si fuimos dos veces, es mucho. Él no sabía a qué piso ir. Me dijo la última vez que fui era el cuarto piso; en el interín, después del 8 de diciembre de 2025, el jefe de él (no sé quién es, lo vi una vez en persona en un canal, me dijo Matías ese es mi jefe, nunca lo vi con él) lo llamó y le dijo que estaban en otro lado. No me acuerdo, creo que segundo o tercer piso lo acompañé. Me dijo vamos a empezar a venir más seguido, conmigo nunca fue”.
Se refería al edificio de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires y a las oficinas del Bloque “Vamos x Más” que integra Facundo Del Gaiso, “El Jefe” en cuestión. Yofe ni siquiera sabía en que sector del Palacio estaba la oficina que, se supone, debía verlo llegar cada mañana para cumplir su labor desde hace por lo menos dos años y por la que cobra alrededor de dos millones y medio de pesos de todos los contribuyentes porteños. Aparentemente, Del Gaiso nunca le reclamó por tanta inasistencia, puesto que recién a mediados de diciembre y siempre según el testimonio del custodio, lo llamó para que se presente en una reunión y “en otro lado”.

El hombre que hace más de doce años transita esos pasillos y se sienta en la banda de legislador comenzó su carrera política en 2001, cuando integraba un movimiento eclesial con el que en tiempos de profunda crisis organizaba ollas populares; algunos requerimientos y necesidades hicieron que necesitaran contactos políticos para su solución, y así llegó a Elisa Carrió, quien por entonces también era una figura no solo política, sino de intensa fe religiosa.

Parecen haber hecho un camino similar pues con el nuevo siglo tanto una como otro se centraron en lo estrictamente político y partidario, algo que él mismo contó: “La militancia avanzaba y el trabajo con mi padre continuaba” hasta que la labor pública se hizo incompatible con la tarea de ingeniería en la empresa familiar.
Del Gaiso acompañó a Carrió en todo su derrotero hasta que él mismo fue electo legislador porteño en 2013, cargo desde el que fue elegido como Auditor General de la Ciudad de Buenos Aires por la Coalición Cívica. Siguió contando al portal “El Economista”: “Como auditor general de la ciudad, no se podía seguir trabajando. Además mi padre ya estaba grande”
Mantuvo ese cargo desde diciembre de 2013 hasta el mismo mes de 2019 y mientras, según sus dichos, dejó a un costado su labor en la actividad privada: el desempeño en la empresa constructora familiar como ingeniero. Del Gaiso, recibido en la UTN, es también miembro del Consejo Profesional de Ingeniería, tal como queda explícito en su perfil de la página oficial de la Legislatura Porteña. Allí dice textualmente: “Tiene una amplia trayectoria en la construcción y ejecución estructural de obras que realiza en el ámbito privado.”
La descripción posiblemente se refiera a esta nueva etapa como diputado iniciada en diciembre de 2023, cuando asumió como legislador en reemplazo de Franco Rinaldi, luego de que este fuera eyectado por comentarios antisemitas, homofóbicos y discriminadores. Antes de sentarse en la banca, tuvo que hacer algún tipo de disculpa al Jefe de Gobierno y al sector político que junto a él integra.
Es que cuando aún no pensaba ser parte de la lista de Jorge Macri, Del Gaiso puso en duda la candidatura de Jorge Macri por su vinculación con la provincia de Buenos Aires y exigió que presentara una declaración de certeza de domicilio para saber si podía ser candidato en la Ciudad. “Me parece que eso despejaría cualquier duda, al igual que lo hizo Gabriela Michetti en 2003”, señaló en ese entonces. Luego se desdijo: “En su momento sí había dicho que había muchas incertidumbres, que era mejor generar una declaración de certeza. No era una cuestión de plantear que Jorge no podía ser candidato sino evitar algún tipo de impugnaciones”.
Las funciones de los auditores, como lo fue él durante seis años, tienen que ver con ser el control externo del sector público y, entre otras cosas, controlar el prístino ejercicio de acuerdos entre lo público y lo privado.

Por esa razón Del Gaiso, que es ingeniero, declaró que dejó su labor privada cuando empezó su carrera pública por incompatibilidad de funciones, tal como se vio en párrafos anteriores. Si bien en la reglamentación no se detalla una prohibición absoluta de cualquier actividad privada, el cargo de Auditor General conlleva responsabilidades que excluyen actividades privadas incompatibles con la fiscalización pública, garantizando la independencia funcional definida por la Constitución de la Ciudad.

Por tal razón, entre lo dicho por los reglamentos, los baches interpretativos y las mismas declaraciones de Del Gaiso cuando aseguró que a sus 38 años y luego de veinte de trabajar con su padre dejó las tareas empresariales para dedicarse solo a ser auditor; no se comprende como el 30 de diciembre de 2016 se labró un acta que luego se certificó y publicó en el Boletín Oficial el 14 de febrero de 2017 en donde aparece como titular de NAHIA S.A, empresa que gerencia su padre Juan Antonio Del Gaiso y en la que su madre, María Inés Tinao funge como suplente de la titularidad que el legislador ejerce. La titularidad en la empresa volvió a refrendarse en marzo de 2023, cuando estaba en plena campaña y antes de asumir nuevamente.

Las sociedades familiares no son nuevas, su padre Juan Antonio era también ingeniero y en 2004 junto a su mujer, Maria Ines Tinao y sus dos hijos fundó Tidel, una constructora de la que Juan Facundo fue vicepresidente y de la que aseguró haberse retirado para nunca más volver a la actividad.

La curiosidad es que la empresa NAHIA poseía un terreno en la calle Bonorino 242, que luego vendió. Mientras estuvo bajo la órbita de la familia Del Gaiso, el lote en el corazón de la ciudad de Buenos Aires tenía malezas y roedores que hacían imposible la vida de sus vecinos, por lo que la empresa fue intimada en repetidas ocasiones, y luego multada tal como figura en la Resolución de Higienización de Baldíos de la Comuna 7 de diciembre de 2022, a “que, al orden 3, consta Acta de Intimación Nº 68 (IF-2022-08023236-GCABA-COMUNA7), de fecha 21/02/2022, quedando intimada la propietaria de la finca sita en calle Cnel. Esteban Bonorino 242 entre Alberdi y José Bonifacio para que, en el plazo de 30 días, proceda a subsanar las faltas que se detallan: Eliminar malezas y arbustos; Eliminar Escombros y demás objetos en desuso; Desinsectar, desratizar el predio por empresa autorizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires; Proceder a la higienización total del predio”
Un legislador que no acata las normas de la ciudad que, además, auditaba. Una enorme contradicción en sí misma que se suma a la poco clara contratación de “asesores” que ni siquiera conocen el lugar donde deberían trabajar.




