Video el narco-diputado socio de Milei cada vez mas acorralado por el negocio del narcotráfico: ¿Vas para allá? ¡Llévame el bulto! Los vuelos de Espert se hacían sin GPS del avión, presuntamente para transportar la merca

l avión que utilizaba José Luis Espert viajaba con el transponder apagado para evitar que queden rastros de la ruta y las paradas intermedias, una práctica típica de los narcos para llevar y traer estupefacientes.

José Luis Espert, el mismo pelado botón que gritaba como fórmula de campaña “cárcel o bala” para sus adversarios, a los calificaba de delincuentes, está hasta las manijas en la causa que lo vincula con el narcotraficante Federico “Fred” Machado y su organización criminal, al punto de parecer no solo un simple beneficiario, sino un miembro más de la banda.

En las últimas horas, no solo se comprobaron las onerosas transferencias del narco al diputado libertario, sino que además la Justicia estadounidense confirmó que los viajes de campaña presidencial de Espert en el avión de Machado se hacían con el transpondedor apagado, una práctica prohibida que evita que queden rastros de la ruta seguida por el avión entre el punto de partida y el destino de llegada, así como de las paradas o escalas intermedias.

La cuenta es clarita: el transponder es una baliza que envía posición, dirección, altura y velocidad de la aeronave. Si se apaga, el avión “desaparece”. Este tipo de maniobras, en el marco de un avión vinculado al tráfico, se utiliza para subir y bajar cargamentos prohibidos -en este caso, drogas- sin dejar huellas.

La banda de Machado operaba con más de mil aviones, entre los que figuran los utilizados por Espert. Uno de los casos más emblemáticos relevados por la Justicia norteamericana y que vinculan al diputado cabeza de rodilla directamente con el tráfico es el registrado en un vuelo que partió desde Florida, Estados Unidos, y aterrizó en Rosario, Argentina.

En la ocasión mencionada, la tripulación apagó el transpondedor a tan solo 14 minutos de despegar. Como consecuencia, el avión que llevaba a Espert “desapareció” por varias horas, y no hay registro del trayecto ni las escalas ocurridas entre Florida y Rosario.

Se trata de un detalle más que significativo, ya que la ruta atravesaría la zona del Caribe, en la que la banda de Machado actuaba habitualmente -como en el caso de Guatemala-, según está comprobado por la Justicia estadounidense. Al mismo tiempo, el destino del viaje era “curiosamente” Rosario, la ciudad más golpeada por el narcotráfico en nuestro país.

Desde ya, este caso no fue el único en el que se utilizó esta metodología. Incluso en el viaje a Viedma que Espert compartió con el propio Machado, se viajó con el transpondedor apagado. El uso rutinario de esta práctica hace que sea inevitable conjeturar si, mientras que el candidato libertario se servía de los narcos para financiar su campaña, al mismo tiempo Machado y su banda utilizaban los viajes de Espert como tapadera para llevar y traer droga de una ciudad a otra.

Lamentablemente, al no haber registro de las escalas ni la ruta seguida por los vuelos de Espert no se puede determinar fehacientemente que se hayan hecho paradas concretas. En ese sentido, los delincuentes hicieron bien su trabajo.

Sin embargo, la sospecha está instalada, y el vínculo entre Espert y los narcotraficantes se parece mucho más a una relación simbiótica entre cómplices que se benefician mutuamente, a un simple caso de un funcionario corrupto ligado únicamente con un vínculo puramente monetario a gente del hampa.

En caso de que se compruebe que en los mismos vuelos que viajaba José Luis Espert la banda de Machado transportaba drogas, el impacto judicial para el diputado sería tremendo. Según actúe la Justicia, el “Dolape” podría ser considerado desde cómplice involuntario hasta un partícipe necesario en el delito de narcotráfico, al brindar una tapadera para el transporte de la falopa.

A estas alturas, la inocencia de Espert es un cuento que ni siquiera el más obtuso de los libertarios puede considerar real. El propio Javier “Jamoncito” Milei admitió que no lo baja de la campaña para no admitir un hecho de corrupción (tal como pasó con el caso de Diego Spagnuolo en ANDIS), y funcionarios de alto rango como Patricia BullrichGuillermo Francos y Manuel Adorni insisten en que Espert tiene que dar explicaciones.

El problema, claro está, es que las “explicaciones” de Espert solo podrían conducir a un desenlace que, según su propio lema, sería “cárcel o bala”.

Comparte esta publicación :

Facebook
Twitter
LinkedIn
WhatsApp

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *