La lista de despidos y suspensiones que enumeró Jonatan Viale contrastó con años de defensa del modelo económico y alimentó especulaciones en redes sociales sobre por que lo hizo.
Un fragmento televisivo que se viralizó dice más de lo que efectivamente dice. Ocurrió en las últimas horas en la pantalla de TN, señal del Grupo Clarín, cuando Jonatan Viale, conductor del segmento ¿La ves?, realizó una de las descripciones más duras sobre la crisis industrial desde que asumió el gobierno de Javier Milei.
El programa, cuyo nombre nació como guiño burlón hacia quienes cuestionaban el rumbo libertario (instalando la idea de que “no la ven”), fue durante casi dos años una pieza clave del entramado mediático oficialista.
Por eso, el cambio de tono no pasó desapercibido. Menos aún cuando el diagnóstico expuesto contradice de lleno el relato oficial de recuperación económica.
La industria, el consumo y los números que no cierran
En su editorial, al que tituló “Descontrolados”, Viale habló sin apelar a abstracciones ni a eufemismos. Enumeró empresas, cifras y sectores golpeados por la caída del consumo y la pérdida sostenida del poder adquisitivo.
“Hay una situación de la industria muy compleja que excede al tema Fate. Lo excede”, arrancó. Y enseguida detalló: “Mirá, despidos. Fate, Whirlpool, mirá, 200, 100, Newsan, Bulgheroni, Magnera, 50, 50, Luxo, Color Living”.
La lista continuó con sectores clave: “Essen, que es una metalúrgica. Después tenés suspensiones, Mondelez 2300, Acindar. Bueno, cuidado”. Sin relativización ni contrapeso discursivo, ni tampoco el clásico cierre optimista que suele acompañar este tipo de informes en pantallas afines al Gobierno, Viale “se despachó” con un registro nada habitual en él. ¿Qué le pasó? ¿Le volvieron las ganas de hacer periodismo?… Difícil.

Aunque la inflación desaceleró, lo hizo mucho menos de lo que asegura el Ejecutivo. Los salarios permanecen virtualmente congelados, el consumo se retrae y la consecuencia directa es una industria paralizada, con plantas funcionando al 30 o 40% de su capacidad instalada. Textil, metalúrgica, alimentación y construcción son algunos de los sectores más afectados.
El trasfondo político y la sospecha que circula en redes
Lo que encendió el debate en redes sociales no fue el diagnóstico en sí, sino el mensajero. Viale fue, desde la campaña, uno de los comunicadores más alineados con el proyecto libertario. Por eso, su repentina dureza despertó una sospecha política: ¿se trata de un despertar periodístico o de un mensaje cifrado hacia el poder?
Desde la asunción de Milei, la pauta publicitaria oficial fue eliminada, pero al mismo tiempo se reinstaló el secretismo sobre los fondos destinados a los servicios de inteligencia, a los que además volvió a nomenclarlos como SIDE. Un esquema que el gobierno de Alberto Fernández había intentado transparentar y que con Milei y Santiago Caputo volvió a convertirse en una caja sin control ni rendición pública.
La hipótesis que circula (imposible de comprobar) sostiene que parte de esos fondos funcionarían como una “pauta paralela“, destinada ya no a medios sino a comunicadores seleccionados quirúrgicamente, pagados en negro para oficiar de voceros del Gobierno.
Bajo esa lógica, la crítica de Viale no sería ideológica, sino una forma de presión: exponer lo que normalmente no muestra para recordar que hay información incómoda disponible, si se necesita.
No hay pruebas, solo indicios y contexto. Pero la anomalía es evidente, porque un periodista que durante meses defendió el modelo libertario, de pronto describe con precisión milimétrica sus consecuencias más crudas (como disfrazado de Victor Hugo Morales).
En televisión, como en política, los silencios y los cambios de tono suelen decir más que las palabras. Y cuando alguien que siempre “la veía” empieza a mostrar lo que no cierra, conviene prestar atención.



