Una de las jubiladas que financió la compra de uno de los departamentos de Manuel Adorni solicitó ayuda estatal por bajos ingresos, lo que profundiza las dudas sobre el origen del dinero.
La rarísima, por no decir irregular, trama financiera que rodea a Manuel Adorni suma un dato incómodo: Claudia Sbabo, una de las jubiladas que figura como prestamista en la compra de su departamento en Caballito, solicitó en 2025 un subsidio mensual de 60 mil pesos otorgado por el Gobierno porteño a personas con ingresos inferiores a 600 mil pesos.
Sbabo, de 64 años, aparece junto a Beatriz Viegas como una de las dos mujeres que habrían aportado, en partes iguales, los 200 mil dólares utilizados para la adquisición del inmueble mediante una hipoteca no bancaria

Sin embargo, su situación económica declarada no parece compatible con ese nivel de asistencia financiera.
El beneficio solicitado corresponde a un programa cultural destinado a adultos mayores con ingresos bajos, lo que refuerza la inconsistencia: mientras figura como prestamista de una suma considerable en dólares, también se presenta como beneficiaria de ayuda estatal.

El caso tomó mayor relevancia cuando ambas jubiladas negaron conocer a Adorni, pese a figurar en la operatoria. A esto se suma que el funcionario admitió la propiedad en Caballito tras una conferencia de prensa desordenada, donde evitó profundizar sobre el origen de los fondos.
El patrimonio declarado también abre interrogantes: Adorni mantiene otro departamento en Parque Chacabuco y sumó vehículos sin desprenderse de los anteriores.

En paralelo, se registran deudas con familiares y con otras jubiladas sin vínculo directo, incluyendo una mujer de 95 años.
Las inconsistencias no terminan ahí. Denuncias recientes señalan que jubiladas vinculadas a su entorno figuran como indigentes y perciben asistencia mensual, mientras participan en operaciones inmobiliarias por cifras elevadas.



